«La vida, como el ajedrez: Fácil de aprender, divertido de jugar, difícil de ganar… ¡imposible de controlar!»
Las puertas de un tranvía se abren y un chico se enamora de una chica a la qu eno volverá a ver. Este es el punto de partida de una historia coral donde los personajes son como piezas de ajedrez. Peones que se preguntan si no será el momento de sacrificar otra pieza para seguir adelante; alfiles que se cruzan sin realmente enxontrarse; el caballo que huye, inalcanzable, siendo la única pieza capaz de saltar por encima de las démas; o la dama, la más vesrátil de todas, pero igualmente vulnerable porque, por muy poderosa que sea, puede ser capturada por un simple peón. Todoas avanzan, se cruzan, se enfrentan, se desplazan en sus vidas como piezas sobre un tablero de ajedrez. Todos están conectados sin saberlo, jugando una partida que cambiará sus vidas.





